En una ceremonia en Plaza San Martín (Buenos Aires), que fue exclusiva para funcionarios y para un puñado de excombatientes, mayormente con rango de oficiales, el presidente Javier Milei brindó un discurso que pareció escrito para Gran Bretaña. En un intento por revivir la política de seducción a los isleños, evitó hablar de la ocupación de las islas, no denunció la invasión inglesa y abrió la puerta a la autodeterminación de los kelpers.
Para el ex secretario de Malvinas, Guillermo Carmona, el discurso pone de manifiesto la política exterior de este gobierno y ratifica la postura que se había iniciado con Diana Mondino como Canciller. "Ya por ese entonces se había adoptado la misma postura de respaldar la autodeterminación. Esto no es error, es un plan de entrega de soberanía. Y eso es un delito, porque fue incumplimiento de los deberes de un funcionario público", consideró.
"La verdad que he vivido con dramatismo este 2 de Abril. Es un día en donde honramos a los caídos y homenajeamos a nuestros veteranos y veteranas. Es un día doloroso, de memoria, que nos invita a unirnos en nuestra causa nacional. El presidente desvirtuó el sentido de la memoria y atentó en contra de la posibilidad de unirnos en la causa Malvinas", agregó.
Para Carmona, casi todo el discurso atenta contra los intereses nacionales. "Dijo muchas cosas en contra de la cuestión Malvinas, que son perjudiciales para nuestro reclamo internacional y que directamente benefician a los británicos. En el día que había que honrar a los veteranos y los caídos, el presidente termina haciendo un alegato a favor de ellos", subrayó.
Y desmintió cada uno de los argumentos que esgrimió este miércoles el presidente. El primero, que Argentina recuperará las Malvinas cuando sea potencia. "Eso es mentira. Las potencias no tienen territorios ocupados y los que han recuperado territorio, por ejemplo, Panamá, no se transformó en una potencia para recuperar su canal".
Por otro lado, Milei señaló que cuando seamos potencia, los isleños van a querer ser argentinos. "Es la política de seducción que fracasó con Menem y Macri. Se nos mataban de risa con esa política, porque eso hace referencia al derecho de autodeterminación de los isleños. Eso no corresponde. Ese derecho vale para los pueblos que están sometidos a un poder colonial. Ellos no están sojuzgados por un poder colonial, son parte del poder colonial de Gran Bretaña".
Por último, el especialista consideró que no se trata de un discurso ignorante, sino de una política de entrega. "Todos los discursos que atienden en estos casos pasan por Cancillería para su revisión, para evitar expresiones que puedan ser útiles a los británicos. Entonces, puede haber ocurrido una de tres cosas: evitó consultar a Cancillería; o Cacillería le dio vía libre para que fijara una posición en contra de nuestros intereses; o Cancillería le dijo que no y a él no le importó. Pero no se puede alegar ignorancia", sentenció.